Cambios

Petroglifos Vacas Muertas o del Toro

303 bytes eliminados, 14:37 5 may 2025
Descripción de la ruta
==Descripción de la ruta==
===Jornada uno: Puente El Látigo a Refugio Casalata===
Cruzando el Puente El Látigo se encuentra un desvío a mano izquierda, donde hay un letrero del Sendero de Chile. Vehículos sin doble tracción deben dejarse allí, antes de iniciar el ascenso por el desvío. Un vehículo 4x4 puede avanzar unos cuatrocientos metros más, hasta un portón cerrado con llave. Unos cincuenta metros antes del portón hay a mano izquierda un espacio donde puede estacionarse.
 
A la derecha del portón hay un pequeño sendero que permite el paso peatonal, para llegar a una vía vehicular que corre paralela al canal del Melado. Debe seguirse esta vía aguas arriba, durante algo más de dos kilómetros, en un recorrido bastante plano. Transcurrida esa distancia se llega al puente sobre la Quebrada El Toro, un afluente de tamaño considerable del Río El Melado.
Aproximadamente medio kilómetro después del letrero inicial, hay un desvío a mano derecha señalizado con una baliza: en menos de 50 metros se puede bajar por él hacia un complejo de saltos y pozos, (conocidos como los pozones del Toro), donde se recomienda refrescarse al retorno. Continuando por la ruta principal, apenas unos metros después del desvío se observa claramente que un derrumbe se llevó el sendero amplio: existe a mano izquierda un precario y pedregoso ascenso que en menos de cien metros supera el tramo derrumbado, regresando a la senda inicial.
Siguen cerca de doscientos metros paralelos a la quebrada, observándose algunos otros pozos y saltos. Transcurrida esa distancia viene un corto pero abrupto ascenso para cruzar un portón, pasado el cual la senda comienza a ganar altura alejándose de la quebradadel estero. Empieza una larga y empinada subida, interrumpida por un breve descenso a una abrupta hondonada, tras la cual el ascenso prosigue. El sendero es bastante definido, con tramos pedregosos y poco bosque.
Acercándose al kilómetro desde el portón se debe estar atento a un giro de casi 180° que realiza la senda, para evitar una profunda hondonada. Se sigue ascendiendo cerca de trescientos metros más, tras los cuales se inicia un faldeo más suave que concluye en el descenso a un pequeño curso de agua, (con líquido inicio de otoño, waypoint agua).
Pasado el arroyo continúa la bajada por un corto tramo, para reiniciarse luego un nuevo y largo trayecto de ascenso. Cerca de medio kilómetro después de recomenzar la subida existe un paso bastante erosionado y ligeramente expuesto, el cual puede esquivarse por la parte superior: el desvío no figura en el track, pero estando atento es fácil encontrarlo.
La subida prosigue casi medio kilómetro más, tras pasar el tramo erosionado. En algunas partes pedregosas la senda se desdibuja un poco, pero observando con atención es fácil reencontrarla. Aproximadamente un kilómetro después del arroyo con agua, vuelve a iniciarse un descenso: tras cerca de doscientos metros, la bajada se interna en una profunda hondonada en un trayecto muy inclinado y bastante erosionado. En otros doscientos metros de descenso muy vertical, se cruza la hondonada.
Al otro lado se inicia un corto tramo de faldeo, para luego reanudar el ascenso. Antes de medio kilómetro desde la hondonada, vuelve a bajarse a otro afluente de la quebrada. Comienzan a observarse hacia el fondo del valle los álamos cercanos al puesto Casa de Lata y los grandes cerros que gobiernan la planicie.
Tras unos setecientos metros el sendero baja a la quebrada El Ñuco, un hermoso afluente de la Quebrada El Toro, con algunos saltos pequeños; subiendo pocos metros por su curso se pueden observar otros saltos un poco más grandes. El paso de este cauce no requirió mojarse los pies a comienzos de Abril, es posible que en primavera sea necesario ingresar al agua, aunque la presencia de grandes rocas sugiere la posibilidad de saltar evitando el vado.
Cruzando el Ñuco se inicia el último ascenso de la rutajornada, desde el que se puede observar una bonita cascada en el cauce principal. Son aproximadamente trescientos metros de subida, para luego descender y comenzar un tramo casi plano que va acercándose al refugio. En la planicie el terreno abierto desdibuja en algunos momentos la senda, pero no es difícil volver a encontrarla. Antes de un kilómetro de avance, se llega al rústico refugio de arrieros, rodeado de árboles frutales y muy cerca de la Quebrada El Toro, que en este punto se abre en un amplio valle, gobernado por la imponente presencia del Cerro La Muela del Toro.
===Jornada dos: Refugio Casalata - Petroglifos - Refugio Casalata===
En menos de un kilómetro se debe sobrepasar la confluencia de ambos cauces, después de lo cual se debe proseguir por toda la orilla derecha, (Norte), de la Quebrada El Toro. Hay que estar atento a ese costado a un ingreso al bosque aproximadamente cien metros después de sobrepasar la Vacas Muertas, (waypoint senda der). Apenas se ingresa al bosque se encuentra la senda, pequeña pero bien definida.
Siguiendo por ella casi de inmediato se sale del bosque ingresando a sectores con vegetación arbustiva. El sendero comienza a ascender siguiendo el curso de la quebrada Vacas Muertas pero un poco retirado de ella. Hay que estar atentos pues el trazado de la senda es muy tenue y es fácil perderte perderlo si se descuida: no hay ningún tipo de señalización y en algunas partes algunas ramas obstruyen el paso, pero la senda es siempre visible a nivel del suelo.
Pronto la subida se torna pendiente y pedregosa, ganando altura rápidamente mientras comienza a observarse una buena panorámica de la Quebrada El Toro en el sector del refugio Casalata. Al cabo de unos cuatrocientos metros de ascenso la senda gira a la izquierda alejándose del cauce y enfilando hacia el cerro; unos trescientos metros después termina la subida.
Al llegar a la parte alta el sendero se desdibuja un poco: se debe continuar por el borde derecho de la planicie y resulta fácil volver a encontrarlo. El siguiente tramo comienza casi plano, pero pronto va comenzando un suave descenso en diagonal, volviendo a acercarse al curso de la Vacas Muertas. Se va dejando la vegetación arbustiva y se vuelve a ingresar al bosque donde hay algunos tramos confusos, pero la dirección es obvia y pronto reaparece la senda.
Unos ochocientos metros después de culminar el ascenso, se llega nuevamente el curso de agua y se cruza. El vado a comienzo de otoño fue muy fácil, prácticamente un solo paso; posiblemente en otras épocas sea un poco diferente pero no debería ser muy difícil. Al otro lado debe buscarse el sendero unos metros arriba de la orilla, donde reaparece con un trazado más o menos claro, lo suficiente para seguirlo sin descuidarse.
Unos doscientos metros más adelante del cruce de la quebrada se pasa el cauce de otro afluente, seco en la temporada que fue llevada a cabo esta caminata, pero posiblemente con agua en primavera o comienzo de verano. De cualquier manera es un cruce sencillo, después del cual la senda vuelve a salir del bosque a terreno pedregoso, pudiendo observarse los inmensos cerros que flanquean la Vacas Muertas.
Tras otros doscientos metros, el sendero ingresa a un pequeño parche de bosque que se encontró muy cerrado por vegetación espinosa: se prefirió rodearlo por la parte superior, un tramo con grandes piedras de acarreo, no muy complicado para cruzar. Son un poco más de cien metros después de los cuales, al terminar el bosque, se buscó nuevamente la senda, pero no se encontró, ; se continuó entonces siguiendo por la orilla de la quebrada sin senda definida, pero sin ningún obstáculo.
Antes de doscientos metros comienza a observarse al otro costado, un afluente que desciende formando una sucesión de cascadas. Hay que volver a cruzar la Vacas Muertas cerca a la desembocadura de este afluente, o poco después de ella, para comenzar a ascender por el costado norte del arroyo de las cascadas. El cruce nuevamente fue en extremo sencillo, sin mojarse los pies, pero seguramente en épocas de mayor caudal sea necesario ingresar al agua.
A esta altura la senda casi a ha desaparecido, pero debe subirse en dirección a los dos únicos árboles que se observan en la maderaladera. El terreno es pedregoso y con poca vegetación, de modo que el ascenso no es difícil aunque si un poco empinado.
Unos metros arriba de los árboles se vuelve a encontrar el sendero, en un punto muy oportuno: un claro surco bien demarcado sirve para cruzar una inclinada ladera de acarreo, bastante resbalosa. Son solo unos cien metros, hasta que se llega a una hondonada por dónde baja un pequeño arroyito: allí desaparece por completo la senda.
16 944
ediciones